Oporto, una ciudad bella y con mucho encanto

    En la capital del norte de Portugal se puede disfrutar de interesantes paseos por bodegas, de su mejor gastronomía, de recorridos neoclásicos con la historia como epicentro de todo y de copas a orillas del Duero con el Puente de Don Luis I como perfecto anfitrión.

    Oporto es una ciudad de esas que merece la pena visitar no una vez, sino siempre que necesites un respiro o relajarte, para disfrutar de su historia, de sus calles que invitan a la nostalgia, de esa brisa del viento a orillas del río Duero y de la majestuosidad del imponente puente de Don Luis I.

    La capital del norte de Portugal tiene ese encanto que hace que en cada calle, en cada plaza, puedas encontrar algo que vayas a recordar el resto de tus días. Te puedes deleitar con una sesión de magia a orillas del Duero, con bellos monumentos como su catedral y también con su rica oferta gastronómica, con las francesinhas como plato estrella.

    Un encanto que cautiva y enamora

    Esas fachadas coloridas con cientos de años a sus espaldas, las estrechas calles con su encanto tan característico, las cuestas para subir por el imponente Puente de Don Luis I que sirve de anfitrión y que encandila a los miles de turistas que pasan cada día por la que es denominada como la capital del norte de Portugal… estos son solo algunos de los encantos de una ciudad única.

    El río Duero es el encargado de separar Oporto de Vila Nova de Gaia y uno también de los estandartes de la ciudad. En sus orillas, los turistas pueden disfrutar de un buen refresco con un buen y sentido fado de fondo, para poner más de relieve ese encanto y ese sentimiento que desprende esta reconocida ciudad portuguesa.

    Los azulejos en sus barrios más populares son también dignos de ser admirados y la hospitalidad de los vecinos y también de los hosteleros, que saben de la importancia del turismo en una ciudad mágica como esta son dignos de ser destacados primero y alabados después.

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    Lugares para visitar

    Venimos citándolo a lo largo de todo este texto porque acaba siendo la imagen que guarda con mayor frecuencia el turista, pero el puente de Don Luis I es parada obligada para disfrutar también de la rica oferta gastronómica que nos encontramos en la Ribeira, con un buen vino como acompañamiento perfecto.

    La rua da Alegria es otro de los estandartes de la ciudad donde se puede contemplar toda la grandeza portuense, con esa cuesta, que como su propio nombre indica cuesta subir y esos edificios tan característicos antes de llegar a la Plaça Liberdade, o al Ayuntamiento, también buen lugar para obtener buenas instantáneas.

    La catedral, peculiar también por ser estrecha es digna de ser destacada, al igual que la iglesia de Santa Clara. Las ropas que cuelgan de las fachadas pueden recordar también a ciertas zonas del sur de España y sirven, una vez más, para sacar la cámara de fotos e inmortalizar un paraje que lo merece por su belleza.

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    Para visitar más de una vez

    Además de la visita de estos monumentos, Oporto da la oportunidad de gozar de un paseo en teleférico, para disfrute de los enamorados, que pueden deleitarse de las bellas vistas avanzando por encima del Duero agarrados de la mano en otro de los momentos que no olvidarán el resto de sus vidas.

    También pueden gozar de rutas guiadas a través de las mejores bodegas de la ciudad, de paseos en barco para los más tranquilos y de una barca que surca las aguas del Duero a toda velocidad para regocijo de los amantes de la adrenalina que acaban bajándose de ella empapados hasta los huesos.

    Oporto es una ciudad de Portugal única, con cientos de atractivos que merece la pena visitar más de una vez para disfrutar de todos ellos.

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