Camino internacional sin tarjetas de crédito ni Wi-Fi decente

    VERSOS Y ORACIONES DE UN CAMINANTE

    FuenteCarlos Velasco - Director de www.noticiascyl.com
    Carlos Velasco ya ha superado su sexta etapa del Camino de Santiago
    Carlos Velasco, director de www.noticiascyl.com
    Carlos Velasco, director de www.noticiascyl.com
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    ¿Qué hay en Santiago de Compostela para que este río caudaloso de gentes que vemos estos días, especialmente desde Sarria, discurra a su encuentro sin descanso?

    ¿Que fuerza extraña habita en Santiago de Compostela para que gentes llegadas de todos los confines del mundo (Argentina, México, Estados Unidos, Australia, Corea, Japón…) se desplacen hasta nuestro país para hacer esta larga y sacrificada caminata?

    ¿Qué tiene Santiago de Compostela para que las gentes se empecinen en seguir caminando hacia la ciudad a pesar del cansancio, las heridas, las ampollas, el calor, la sed, las incomodidades…?

    No sabría decirlo. Desde luego, fe, al menos para quien lo haga con un sentido religioso. Pero, si no me equivoco, los coreanos y japoneses son budistas o sintoístas. De manera que uno no encuentra explicación clara de por qué se embarcan en esta lejana y sacrificada aventura.

    Sexto día para nosotros hoy de peregrinaje. Etapa muy larga, de Palas de Rei a Arzúa, 25 kilómetros, rompepiernas, con subidas y bajadas continuas aunque no muy pronunciadas.

    La etapa de hoy ha tenido la peculiaridad de que el denominado Camino Primitivo a Santiago camino santiago (21)se ha unido al Francés en Melide. Esto significa que poco a poco, cuanto más nos aproximamos a Santiago, aumenta el número de peregrinos que transita por el Camino. Es decir, el Camino, a tan solo 40 kilómetros de Santiago, se ha convertido ya en la Quinta Avenida de Nueva York. Podemos imaginar, por tanto, el gentío que encontraremos el sábado cuando arribemos a Santiago.

    Por otra parte, hemos dejado la provincia de Lugo después de recorrerla de Este a Oeste durante unos 130 kilómetros y nos hallamos ya en la provincia de La Coruña.

    La cercanía del mar hace que las últimas mañanas hayan amanecido envueltas en la bruma. Así salimos de Palas de Rei, el núcleo donde tuvo palacio el rey godo Witiza, con la niebla coronando la ciudad, igual que el día antes de Sarria.

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    Puente a la entrada de Melide

    Al principio, cuando comienzas el viaje, tus sentidos prestan mucha atención a todo lo exterior, a los bellos paísajes gallegos, a los bonitos monumentos, a las gentes variopintas… Pero hay un momento, como ya nos está sucediendo a nosotros, en que la mirada se clava en el suelo sin fijarse en nada concreto porque es ya una mirada interior. Y a cada paso fluye un caprichoso pensamiento en tu mente.

    La vida en el Camino es intensa, tan intensa que uno puede enamorarse y desenamorarse en un mismo día, como hemos visto que le ha sucedido a una pareja, ella española y él extranjero. También coincides cada día con mucha gente y, aunque no podemos averiguar su nacionalidad, acabas entablando una breve amistad con muchos caminantes con los que te vas encontrando a lo largo de la etapa.

    Nosotros hemos coincidido con una pareja, que suponemos coreanos tras su atuendo (las gorras, gafas de sol y pañuelos en cabezas y caras impiden una identificación precisa), que caminan con dificultad debido al estado físico de la mujer. Eso sí, avanzan sin tregua porque le dedican mucho tiempo y se aplican la sabia filosofía de la tortuga. Los llamamos cariñosamente los ‘koreas’. Y unas veces nos adelantan, cuando hacemos un alto en algún bar que encontramos en el itinerario, y otras los adelantamos nosotros a ellos.

    También hay muchos españoles, de todos los rincones de nuestro país, muchos ciclistas, por supuesto, ahora con la bicicleta eléctrica de moda.

    Hoy hemos conocido a un personaje singular, un joven húngaro que se dirige a Santiago con un burro al que apoda Rocinante y que nada tiene que ver (parece bien cuidado) con el caballo famélico de don Quijote. Para evitar que los ecologistas se le echen encima, nos aclara que no va montado en el asno, sino tirando de él.

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    El check point del húngaro y su burro Rocinante

    El pollino le sirve solo para llevar los pertrechos, entre los que incluye una tienda de campaña. No tiene prisa en llegar a Santiago de Compostela. Nos lo encontramos poco antes de mediodía en un claro del bosque sentado sobre la hierba y almorzando tranquilamente, mientras los peregrinos curioseaban el check point que había instalado junto al burro para que pudieran sellar sus credenciales y un platillo al lado para que depositaran la ayuda económica que consideraran.

    Entre las carencias que observamos en el Camino, al menos en el itinerario gallego, está la mala conexión Wi-Fi en casi todos los albergues y que los establecimientos hoteleros no dispongan de la posibilidad de pago con tarjetas de crédito. En otros países, por ejemplo en Islandia, el pago con tarjeta está tan generalizado que no es necesario llevar ni una sola moneda local. No pedimos tanto aquí, pero al menos que sea un sistema de pago posible al menos en albergues y restaurantes.

    Si tenemos en cuenta que el Camino de Santiago es un atractivo religioso y turístico internacional, o sea, que está transitado por numerosos extranjeros, se comprende el problema que puede causar a los caminantes la no posibilidad de pagar con tarjeta y el disponer de una red Wi-Fi de calidad tan deficiente en los albergues y restaurantes. ¿Están condenados los peregrinos extranjeros a llevar en el bolsillo grandes cantidades de dinero por esta carencia del sector hostelero a gastar lo que no está en los escritos para comunicarse con sus seres queridos?

    No es de recibo tampoco que en estos tiempos no se presten adecuadamente los servicios de Internet, que son básicos. La Xunta de Galicia debería ponerse las pilas y hacer algo al respecto.

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    El famoso capazo de Leboreiro, junto a la iglesia

    Desde el punto de vista artístico, en la etapa de hoy nos ha gustado especialmente la iglesia de Leboreiro, que fue la primera parroquia de La Coruña. El nombre del pueblo, cuyo origen está en la abundancia de liebres en la zona, aparece ya en el Códex Calixtinus. Llama la atención el cabazo que existe a la entrada de la iglesia, hecho de palos entrelazados y con un tejado o tapa de paja.

    Mañana, viernes, nos esperan 19 kilómetros hasta Pedrouzo, una etapa que nos dejará ya en los alrededores de Santiago de Compostela. Vamos doloridos, cojeando y con las primeras ampollas en los pies, pero creo que, a pesar de nuestro cansancio profundo y las heridas conseguiremos finalmente nuestra ansiada meta.

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