Ligeros de equipaje hacia Santiago de Compostela

    VERSOS Y ORACIONES DE UN CAMINANTE

    FuenteCarlos Velasco - director de www.noticiascyl.com

    Carlos Velasco - Director de www.noticiascyl.com31 de agosto, miércoles, quinta etapa de nuestro recorrido hacia Santiago de Compostela desde Villafranca del Bierzo. Nuestra etapa de hoy empieza en Portomarín y concluye en Palas de Rei. En total, 25 kilómetros de terreno de dificultad media.

    El nuevo Portomarín es un pueblo empinado, incómodo para transitar, construido sobre las laderas que encajonan al Miño. Así, al iniciar la marcha tenemos que bajar por las cuestas hacia la vera del río para retomar el camino hacia Santiago.

    El día ha amanecido más fresco, ideal para caminar, y en la lontananza intuimos ya Santiago y divisamos la bruma marina del Atlántico.

    Esta mañana pareciera que se ha obrado un milagro en nuestro cuerpo. Los dolores musculares van remitiendo y nos sentimos más fuertes que al principio, a pesar del gran esfuerzo realizado en estos 120 kilómetros recorridos en cinco días. Eso sí, tras algún pequeño descanso, al volver a caminar siente uno que le hubieran escarchado bombillas dentro de las piernas.

    Así pues, el Camino ofrece la paradoja de que te va desgastando paulatinamente, pero al mismo tiempo te robustece física y espiritualmenteCamino Santiago (11)

    El desgaste no es sólo físico, lo notamos también en el atuendo. Las deportivas no dan ya más de sí y sobre la marcha hemos tenido que comprar pegamento para reforzar las suelas desprendidas con la intención de que al menos nos duren hasta Santiago de Compostela. Algunas cremalleras de la mochila se han desencajado y hemos tenido que improvisar un zurcido con cables que hemos encontrado por el camino y un imperdible providencial, de gran tamaño, que hallamos a la vera de una fuente. Además, el humilde sombrero de paja, que nos ha prestado servicios impagables, está ya medio putrefacto debido al sudor. Y la ropa, desgastada o sin uso, la vamos tirando a la basura cada día. O sea, iniciamos el camino pordioseros y cada día que pasa lo somos un poquito más, de lo cual damos gracias a Dios.

    La verdad es que salimos de casa ligeros de equipaje y con pertrechos humildes. Queríamos que el Camino fuera también un ejercicio de austeridad, de ahí que no compráramos nada especial para la caminata. Incluso nuestras mochilas no son las típicas de montañeros o caminantes, sino mochilas de colegial. La ventaja de este tipo de mochilas es que tienen poca capacidad, con lo cual puedes meter muy pocas cosas para llevar encima, sólo las estrictamente imprescindibles.

    Por contra, vemos que otros peregrinos van preparadísimos, con mochilas enormes y todo tipo de pertrechos. Luego, muchos de ellos caminan casi aplastados por el peso disparatado de lo que llevan encima.Camino Santiago

    Lo cierto es que vemos muchas barbaridades en materia de organización de la peregrinación a Santiago: gentes que hacen camino llano o por carretera con botas de montaña, un calzado inadecuado que puede provocarles graves ampollas (los más preparados llevan botas de montaña y deportivas, y se cambian dependiendo de la orografía); gentes que en vez de un pantalón corto llevan pantalones largos de montaña, que les deben de dar un calor que no quiero ni imaginar; mochilas pesadísimas; ausencia de sombrero o gorra, y un largo etcétera.

    En Santiago de Compostela, nuestra intención es desprendernos de la mayor parte de las cosas que hemos utilizado en el Camino, como una catársis física y espiritual, como empezar una vida nueva.

    Nuestra rutina diaria es caminar, caminar y vuelta a caminar desde las 8 ó 9 de la mañana, dependiendo de la distancia de la etapa. Cada 6 u 8 kilómetros hacemos un pequeño descanso para liberar los hombros de las mochilas y para tomar un trago de agua. Y al mediodía, un descanso más largo para almorzar y descansar huyendo de las horas más intensas de sol.

    Hoy hemos almorzado tranquilamente en un restaurante en Monterroso (Lugo), Restaurante Mariluz, regentado por Sandra y Darío, situado a pie del Camino, debajo de un frondoso manzano. Nos han servido bacalao a la gallega, con pimentón, que sabe a gloria bendita. Observando el bello paisaje de robles y castaños, y los espesos maizales pienso en la sesión de investidura de hoy en el Congreso de los Diputados y me pregunto: ¿Qué sería de nuestra vida sin políticos? Pregunta absurda, claro. Y es que quizás el Camino nos está volviendo místico, hippie o así. Camino Santiago (9)

    Además de otras muchas cosas, el Camino es también una importante fuente de riqueza, un buen negocio, vamos. A lo largo del itinerario han proliferado industrias de diverso pelaje. Por cada pueblo y aldea por los que pasas hay albergues, bares y restaurantes. Incluso hoy hemos visto algún bar ambulante instalado al borde del Camino junto a un maizal. Una estampa sorprendente, sin duda.

    Un negocio curioso es el del transporte de mochilas desde el punto de salida al punto de llegada de la jornada. Cobran tres euros por el servicio. No parece un negocio baladí porque si se transportan 500 ó 600 mochilas al día sale una facturación mensual considerable.

    Mañana nos esperan los casi 30 kilómetros que separan Palas de Rei de Arzúa. Y cada vez confíamos más en que, si Dios lo quiere, finalmente llegaremos a Santiago de Compostela, ay.

     

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