Mucho sufrimiento hasta alcanzar O Cebreiro

    VERSOS Y ORACIONES DE UN CAMINANTE

    FuenteCarlos Velasco
    Los límites de Galicia y CyL
    Las aguas frías del río Valcarce fueron un bálsamo para los pies doloridos y recalentados por la caminata
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    Llegamos a O Cebreiro hechos unos adefesios, derrengados y como próximos al último suspiro. A uno le duelen las caderas, acaso desgastadas ya al cabo de los años, y los gemelos amenazan con ‘subidas’ inesperadas. También se resienten los hombros por las correas de las mochilas, aunque hemos cuidado muy bien de que sean mochilas pequeñas. Confiamos en que no nos salgan rozaduras en los muslos o en otras partes como escuchamos les sucede a algunos peregrinos. En fin.

    Al llegar a nuestro destino, en vez de lavar la ropa, como se suele hacer, nosotros la tiramos directamente a la basura porque nos hemos cuidado de seleccionar para el viaje aquellas prendas que ya no usamos por alguna razón. Ropa que llena los armarios absurdamente y que en esta ocasión cumple su última función. Es un modo práctico de deshacerse de estas prendas inútiles que ocupan espacio en los armarios. Así vamos liberando las sufridas mochilas.

    Tirar cosas tiene además muy buenos efectos psicológicos. Deberíamos de tirar muchas más cosas de nuestras vidas, especialmente aquellas negativas, en vez de acaparar irracionalmente. Lo material no da la felicidad, ya se sabe, y en las largas caminatas del Camino de Santiago podemos comprobarlo a cada instante: la mayor austeridad posible en todo. Ligeros de equipaje, como los hijos de la mar, según dejó escrito Antonio Machado. Esa parece, sin duda, la actitud más inteligente.

    La jornada de hoy ha resultado más dura de lo previsto, digo. 30 kilómetros en total desde Villafranca del Bierzo, de los cuales diez eran de subida abrupta, justo los finales, a partir del pueblo de Las Herrerías, todavía en territorio de Castilla y León. El bálsamo han sido el entorno natural privilegiado de El Bierzo y las estribaciones de la Sierra de Ancares, en los límites con Galicia, y las aguas límpidas y glaciales del río Valcarce, que han sido un alivio para nuestros pies doloridos.

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    Vista de Villafranca del Bierzo a la salida en dirección Lugo

    Al final, la recompensa de llegar a la meta tras el esfuerzo, en este caso O Cebreiro, un núcleo típico gallego coronando la sierra, en un entorno natural no menos envidiable que el berciano. La etapa desde Villafranca del Bierzo a O Cebreiro, ya en la provincia de Lugo, es calificada como la ‘etapa reina’ del Camino Francés, la más dura de las 31 en que suelen dividir todo el itinerario las guías turísticas. Luego alguien nos advirtió, aunque ya era tarde, que lo suyo habría sido hacerla de dos veces.

    Dada la belleza y generosidad del paisaje, no es de extrañar la abundancia de hippies en estos parajes privilegiados, tal como pudimos ver esta tarde en un establecimiento hotelero en La Faba (León), donde sólo vendían bebidas naturales y se afanaban en preparar frutos del bosque. Los hippies son como los monjes: saben escoger muy bien los mejores rincones de la naturaleza.

    Comenzamos la mañana temprano, a eso de las siete, en un albergue de Villafranca del Bierzo. Los albergues son lugares ruidosos a primera hora de la tarde cuando llegan los peregrinos para la dormida, como los tordos, y temprano por la mañana al día siguiente cuando parten con la fresca en busca del próximo destino. Así, a las ocho de la mañana apenas queda nadie en estos establecimientos.

    Los hosteleros se quejan de que no hay tantos peregrinos este año como se dice en los medios de comunicación. Son modas, nos comentan, y aseguran que la temporada de verano está siendo floja.

    Durante la larga jornada coincidimos con personas de diversas nacionalidades: irlandeses, norteamericanos, alemanes, franceses, ingleses, japoneses, suizos… Cada uno tiene una historia. Cuando salimos a cenar, en uno de los restaurantes de O Cebreiro un grupo de unos doce italianos tiene montada una juerga de órdago, con las botellas de vino y el aguardiente de acá para allá como un río inagotable.

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    Un hito en La Faba señala que todavía quedan casi 5 kms. para coronar O Cebreiro

    Tenemos la sensación de que la señalización del Camino Francés a Santiago está más cuidada en Galicia que en Castilla y León, aunque esa impresión puede ser equivocada porque sólo hemos hecho la etapa Villafranca del Bierzo a O Cebreiro. En estos 30 kilómetros, hemos visto hitos en Galicia, y no tantos en Castilla y León, donde predominan las flechas amarillas pintadas sin demasiados miramientos estéticos.

    El Camino nos está enseñando también no a ‘escribir’ reportajes o artículos, si no a dictárselos directamente al móvil, con lo que duda uno de si nuestro trabajo tiene la forma de lengua escrita o si se traba más bien de lengua oral. Acaso lo más sensato sería encapsular directamente el discurso oral en un audio para oírlo en vez de leerlo.

    Hoy, domingo, etapa hasta Triacastela, en Lugo, de poco más de 20 kilómetros. Etapa más suave según nos dicen, casi toda ella de bajada, lo que nos permitirá visitar con más calma, antes de partir, el pequeño núcleo urbano de O Cebreiro y, tal vez, contemplar el amanecer junto a la iglesia y de disfrutar de los bonitos y mágicos parajes gallegos que nos vayamos encontrando.

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