Valles perdidos de León

    Valle de Babia./ Destino León

    El Valle de Reyero, situado en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, antes conocido como Parque Regional de Picos de Europa, es uno de los escenarios más impresionantes de la geografía leonesa.

    Pequeño pueblos con construcciones de piedra y tejados de teja se asientan en este valle y en nuestro paseo nos encontraremos con pequeños arroyos de aguas cristalinas, atravesaremos frondosos robledales y disfrutaremos de las vistas desde el Puerto de Valdehigüende.

    Paraíso para los cazadores y amantes de la naturaleza en general, una de las visitas obligadas son las hayas de “la humildad” y por supuesto hacer alguna de las múltiples rutas de senderismo que estas tierras nos ofrecen.

    VALLE DE REYERO
    Al noroeste de la provincia se esconde unos de los escenarios más impresionantes de la geografía leonesa, el Valle de Reyero. Un gran manto verde que descansa y se cobija a los pies de increíbles montañas, durmiendo un placentero sueño que dura ya muchos siglos.

    Pequeños pueblos como Reyero, Primajas, Pallide y Viego dan vida a este paraje donde el silencio y la tranquilidad son el perfecto anfitrión que nos recibe con los brazos abiertos y nos hace sentirnos como en nuestra propia casa.

    Paraíso para los cazadores con sus cuatro cotos de caza donde habitan el corzo, el jabalí, el rebeco, el venado, la perdiz y la codorniz y paso obligado del impresionante oso pardo lo que permite su observación. Ruta de paso de los monjes vadinienses que descansaban a los pies de las hayas de “la humildad”, que presentan como característica principal la posición de sus hojas contraria al del resto y cuna de personajes ilustres como Don Diego Abad de Santullán, anarquista teórico, autor de varios libros y que ha recibido el homenaje de sus paisanos.

    Varias son las rutas que estas tierra nos invitan a realizar pero destacaremos la Ruta Cuatro Pueblos, un PR de 20 kilómetros de distancia que discurre la mitad por el Valle de Reyero y llega hasta la población de Crémenes en el Valle del Esla. La segunda es la Ruta Collada de Lois, una ruta circular que discurre por el valle y que nos ofrece algunas de las imágenes más espectaculares de la Montaña Leonesa.

    El Valle del Río Casares se encuentra en plena Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga y pasear por su riberas nos proporciona la posibilidad de descubrir una amplia variedad de vegetación. Encinas, robles y hayedos tiñen sus laderas de vivos colores.

    Pequeños pueblos a la sombra de inmensas moles de roca que guardan entre sus muros el secreto ancestral de la curación de los embutidos más sabrosos.

    Y como colofón a nuestra experiencia no hay nada mejor como perdernos entre las hayas centenarias del Faedo de La Boyariza y volver una vez más a nuestra infancia y recordar aquellos cuentos de hadas y bosques encantados que tanto nos hacían disfrutar.

    VALLE DEL RIO CASARES
    Pasear por el Valle del río Casares supone descubrir una amplia variedad de vegetación de ribera. Las laderas que protegen a este río truchero se encuentran salpicadas de sabinas, conocidas en la zona como xinebrus, encinas, robles y espectaculares hayedos a las se accede atravesando pequeñas hoces.

    Laderas que en el otoño se convierten en un vivo mosaico de amarillos, rojos y marrones, donde nuestro caminar se ve únicamente acompañado del canto de los pájaros, el rumor sosegado del agua y el crujir de las hojas secas bajo nuestros pies y que nos transporta a un escenario de hadas y bosques encantados.

    Paraíso para los amantes del senderismo y de la naturaleza este valle nace en el embalse de Casares, a los pies de las imponentes rocas de Cubillas y Casares de Arbas y encuentra su fin en las proximidades de La Pola de Gordón, donde sus aguas descansan en el río Bernesga.

    Beberino, Cabornera, Paradilla y Geras son las poblaciones que tiene el privilegio de estar asentadas en este maravilloso valle. Pequeños pueblos que guardan todo el encanto de estas tierras con sus casas de piedra y donde es posible degustar algunos de los mejores embutidos de la provincia. Pueblos rodeados de altas montañas donde la nieve que cubre cada año los tejados de las brañas es la dueña y señora.

    En definitiva, tierras estas que nos regalan la posibilidad de disfrutar de maravillosos rincones a través de diferentes rutas como la de los Puertos de Verano. Esta ruta que podemos comenzar en la población de Cabornera nos lleva por buena parte de las hoces, puentes y faedos de la ribera izquierda del río Casares hasta llegar al Faedo de La Boyariza, un hayedo de gran valor ecológico muy recomendable en el otoño y la primavera y hábitat natural del oso pardo, además de lobos, rebecos y corzos.

    Visitar el Valle del Río Curueño nos permitirá descubrir una parte de la gran diversidad que nos ofrece la provincia de León. Pasaremos de los paisajes típicos de ribera en la localidad de Santa Colomba de Curueño a las cimas más elevadas en el Puerto de Vegarada. Y únicamente separados por 33 kilómetros.

    VALLE DEL RIO CURUEÑO
    El río Curueño o “Curenno flumen” como era conocido por los romanos nace en el alto del puerto de Vegarada a más de 1.550 metros de altitud. A lo largo de su camino es alimentado por más de 60 fuentes, que junto con sus impresionantes hoces, sus míticas montañas, sus infinitas cuevas, sus cascadas ocultas y algunos mitos que todavía hoy se guardan entre los valles hacen de éste un río mágico.

    Como dejo escrito el leones Julio Llamazares “el solitario y verde río que atraviesa en vertical el corazón de la montaña leonesa”, porque de norte a sur va surcando las montañas dejando a su paso algunos de los paisajes más impresionantes de la geografía leonesa hasta llegar a su destino final en Ambasaguas de Curueño donde se une con el río Porma.

    Los paisajes del Valle de Curueño se caracterizan por la diversidad, pasando de las grandes elevaciones, superiores a los 2.000 metros al norte, a las tierras de ribera del sur. Entre medias podremos disfrutar de montes, gargantas, saltos de agua y bosques de hayas, robles, pinos, abedules, frenos e incluso bosques mixtos.

    Las opciones que ofrece este valle son innumerables, empezando por la posibilidad de practicar deportes de nieve. Accediendo desde el Puerto de Vegarada podemos llegar a Riopinos, dentro de la Estación de Esquí de San Isidro. Riopinos nos garantiza que no tendremos que sufrir las masificaciones propias de la estación principal.

    La naturaleza en el Valle del río Curueño es generosa con nosotros, podemos decantarnos por algunas de las rutas que nos ofrece como puede ser la Ruta de las Cascadas de Faro, un paseo de 3,5 kilómetros con una dificultad baja que nos permitirá disfrutar con algunos de los saltos de agua más espectaculares, la cascada de El Saltón en el mismo pueblo de Redipuertas, las dos cascadas paralelas en la Majá de Tala o la doble cascada conocida como Puerta de Faro en el pago de La Rubayona por citar solo algunos harán de nuestra excursión una experiencia inolvidable.

    No podemos pasar por alto la cascada del Reguero Valdorría, conocida como “Cola de Caballo” en la localidad de Nocedo de Curueño. Las aguas del reguero de Valdorria discurren entre abedules, fresno y salgueros hacia el paraje de Vacesal hasta encontrar un agujero por donde se despeña, provocando un juego de luces y espuma. Otras rutas que podemos realizar son la Ruta Verde de Valdeteja a Valdorría o la que discurre entre Arintero y Valdehuesa que une los ríos Curueño y Porma. Visita obligada en la localidad de Llamazares son las Cuevas de Llamazares o “Coribus”.

    Pero no solo el agua discurre por estas tierras, también la historia ha dejado su huella en forma de calzadas y puentes romanos y medievales que podemos encontrar en diferentes localidades como Redipuertas, Cerudella, Lugueros, Tolibia de Abajo, Valdeteja o Nocedo de Curueño.

    El Río Curueño es solo uno más de los muchos ríos trucheros que surcan la orografía leonesa, y es en esta zona donde se crían los gallos que proporcionan las mejores plumas para la fabricación de plumas para mosca de pesca. Prácticamente todas las localidades del sur del valle pertenecientes a los municipios de Valdepielago, La Vecilla y Santa Colomba de Curueño son poseedores de los secretos de esta ancestral tradición.

    Pero esto es solo un parte de todo lo que nos ofrece este valle. Castillos, casas nobiliarias, trincheras de la Guerra Civil, arquitectura típica de montaña, iglesias románicas, torreones militares y ermitas completan la generosa oferta que este valle del norte de León nos ofrece.

    El valle que discurre entre Burón y el Puerto de Tarna es el lugar ideal para disfrutar de extensos bosques de hayas, robles, fresnos, tejos y abedules. Además nos ofrece otras posibilidades como visitar diferentes cuevas, realizar distintas rutas de senderismo y disfrutar de una sabrosa gastronomía en cualquiera de los encantadores pueblos repartidos por el valle. Un viaje maravilloso que nos permitirá descubrir este desconocido valle del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre y al que sin duda alguna desearemos volver.

    VALLE DE VALDEBURON
    El Valle de Valdeburón se encuentra al norte de la provincia de León, en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre. Situado entre el Puerto de Tarna y la población de Vegacerneja se intercalan bosques de hayas, robles, fresnos, tejos y abedules con verdes praderas donde pastan los animales.

    Corredor natural del oso pardo que utiliza para moverse en total libertad, hábitat que comparte con el urogallo, el venado y el rebeco entre otros, este valle ofrece multitud posibilidades. En la localidad de Acebedo podemos visitar varias cuevas como El Hornín, El Portalón y Los Fideos, y la Cueva de los Burros en La Uña. Para poder visitarlas es necesario contactar con la Casa del Parque de Valdeburón, en la localidad de Lario, una buena manera de conocer el valle antes de adentrarnos en él.

    Los amantes del senderismo tienen aquí un auténtico paraíso donde dar rienda suelta a su pasión, diferentes rutas permiten descubrir la belleza de este valle. Rutas como la subida a la Peña Negra que parte de Polvoredo, la PR LE-32 que une las localidades de Liegos y Acebedo o la ruta al Monte La Bolleria por citar solo algunas.

    Valle salpicado por típicos pueblos de montaña con construcciones de piedra y corredores de madera que guardan todo el encanto de estas tierras. Tradiciones que han pasado de generación en generación como son las distintas variedades de bolos o los corros de lucha leonesa.

    No podemos despedirnos sin hacer un breve repaso por la gastronomía. El aire de la montaña es el perfecto aliado para la curación de los ricos embutidos que aquí podemos degustar. La cocina es sencilla y tradicional pero a la vez sabrosa, sin duda alguna favorecida por la gran calidad de los productos utilizados; la carne de ternera, novillo, cordero o cabrito que se crían en sus pastos hacen las delicias de los paladares más exigentes.

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