Descubre Zamora, ‘enjoy’ Zamora

    Naturaleza, vino y tradiciones ancestrales en estado puro

    Zamora adquiere durante los meses de otoño e invierno un color especial, con nuevos matices, sabores y sensaciones que el viajero no imagina cuando se adentra en esta tierra colmada de belleza. La conexión por Alta Velocidad desde Madrid en tan solo una hora y la celebración de Las Edades del Hombre en Toro han supuesto durante este año 2016 un fuerte revulsivo para el turismo de la provincia de Zamora, que dispone de innumerables recursos para sorprender al visitante que se adentra por primera vez en esta tierra llena de historia, contrastes, tradiciones ancestrales y naturaleza de insólita belleza.

    Sin embargo, la provincia no se detiene y pone en valor nuevos recursos turísticos mientras escala posiciones como lugar de destino preferente del turismo de interior, de la mano del Patronato de Turismo y la Diputación Provincial de Zamora.

    Una buena forma de conocer la provincia es siguiendo el hilo conductor del vino, y disfrutar de las variadas posibilidades que ofrece el ENOTURISMO. Zamora es, por naturaleza y tradición, tierra de vinos, un auténtico paraíso vinícola que cuenta con tres Denominación de Origen -Toro, Tierra del Vino y Arribes- y una cuarta Denominación de Origen Protegida, los Valles de Benavente. Cuatro zonas vitivinícolas que permiten recorrer la provincia.

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    Rutas por las bodegas y viñedos de Toro: Lo primero que se encuentra el visitante que decide alternar el conocimiento de los vinos y la visita a las bodegas con el entorno natural y el patrimonio es un territorio donde los viñedos dibujan un paisaje que se repite en los términos municipales del ámbito geográfico de la denominación de origen…

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    El fascinante paisaje de los viñedos de Arribes: Profundos barrancos escoltan al río Duero en un escenario de grandes moles graníticas y masas forestales, donde las viñas ocupan un lugar en las laderas, formando los tradicionales bancales. Son las terrazas arañadas a las montañas, que permitieron el cultivo de la vid en tiempos pasados y que hoy son el rasgo más genuino de los vinos amparados por la Denominación de Origen Arribes…

    Los Arribes del Duero, parque natural de Zamora
    Los Arribes del Duero, parque natural de Zamora

    Tierra del Vino: el románico emergen del viñedo: las raíces vitícolas de una provincia cuya toponimia identifica el cultivo de la vid y la elaboración. Las bodegas dispersas en un racimo de localidades, y en la propia capital, una ciudad con la mayor concentración de edificios románicos de Europa, pues se suceden las iglesias y ermitas en el casco urbano, que el Duero atraviesa bajo los ojos de los viejos puentes…

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    Los Valles de Benavente y el arqueoturismo: Los viñedos no andan muy lejos del campamento romano de Petavonium, en el valle de Vidriales, ni de las aulas arqueológicas que en Arrabalde, Manganeses de la Polvorosa o Morales del Rey muestran a los visitantes la importancia de los alfares, poblados, los ejemplos funerarios del neolítico simbolizados en los dólmenes o el célebre tesoro de Arrabalde.

    Yacimiento romano Petavonium, en Rosinos de Vidriales
    Yacimiento romano Petavonium, en Rosinos de Vidriales

    Y si nos dirigimos a la frontera donde la provincia se funde con Salamanca y Portugal, nos adentramos en el territorio del lobo: la RESERVA DE LA BIOSFERA ‘MESETA IBÉRICA’, declarada por la Unesco en 2015, que abarca en la provincia zamorana desde el parque Natural del Lago de Sanabria y el de Los Arribes a las reservas regionales de Caza de la Sierra de La Culebra y las Lagunas de Villafáfila. Un ambicioso proyecto conjunto a uno y otro lado del Duero, con sede en Zamora, que integra un territorio de más de un millón de hectáreas y que constituye la reserva más grande de la Península Ibérica, y que contiene espacios naturales protegidos. La Diputación de Zamora lidera un proyecto de revalorización de este territorio, donde conjugar turismo con desarrollo económico en el medio rural. El inmenso atractivo de la zona ya ha atraído las miradas de prestigiosas publicaciones internacionales. El australiano Anthony Han, escritor y fotógrafo de la afamada guía turística internacional Lonely Planet, visitó durante dos días la Reserva de la Biosfera en la provincia de Zamora para actualizar este manual de referencia para el viajero más exigente. Y el aventurero Jesús Calleja tampoco se resistió a admirar desde el aire la belleza de estos parajes.

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    Jesús Calleja sobrevolando La Sierra de la Culebra en su helicóptero
    Jesús Calleja sobrevolando La Sierra de la Culebra en su helicóptero

    Pero Zamora es mucho más. Zamora es tierra de enraizadas tradiciones, únicas en el mundo. Buen ejemplo son las MASCARADAS DE INVIERNO, que constituyen uno de esos raros y afortunados ejemplos de supervivencia cultural que aún pueden rastrearse por nuestra península ibérica. Entre los meses de diciembre y enero tienen lugar una serie de tradiciones festivas cuyo origen y simbología se remonta al pasado. Todas coinciden con el solsticio de invierno y se prolongan a veces con las celebraciones de antruejo en los carnavales. Personajes ataviados con extravagantes indumentarias, protagonizan las celebraciones de distintos pueblos zamoranos. La Diputación de Zamora, consciente de esta riqueza, ha iniciado los trámites para que sean declaradas patrimonio inmaterial de la Unesco. Cada año, la ciudad acoge el Festival Internacional de la Máscara, donde se dan cita más de 400 personas procedentes de España y Portugal, que dan buena fe de la conservación de estos ritos en la Península Ibérica. La Visparra de San Martín de Castañeda, el Zangarrón de Sanzoles del Vino y de Montamarta, el Tafarrón de Pozuelo de Tábara, los Carochos de Riofrío de Aliste, son algunas de las mascaradas más célebres, junto a Ferreras de Arriba, Villarino tras la Sierra, San Vicente de la Cabeza, Sarracín de Aliste, Abejera, Villanueva de Valrojo, Almeida de Sayago, Pobladura de Aliste, Palacios del Pan, Pereruela… Consúltalas todas aquí: Mascaradas de invierno.

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    Vino, reserva de la biosfera y máscaras. Tres buenos motivos que el visitante sólo descubrirá en Zamora. Una provincia que ya es sobradamente conocida por la solemnidad de su Semana Santa, especialmente las de la capital, Aliste y Toro. Su gastronomía, con el queso, el lechazo, las setas y la caza o los dulces; el arte románico y la diversidad de sus paisajes, con el Lago de Sanabria como destino internacional preferente. Y aún queda mucho por descubrir…

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